Friday, January 27, 2012

ESTEBAN GUERRIERI


DESPUES DEL SILENCIO...

por Juan Carlos Maimone

Creo que debo por respeto a la profesión primero y a mi persona después, aclarar que no soy amigo de Esteban Guerrieri, ni él me considera como tal; tampoco transité en los muchos años de periodismo, los andenes del falso nacionalismo que para los argentinos, aflora cíclicamente endosado por distintas épocas o acontecimientos. Simplemente soy un amante sin pausas del automovilismo y que el tiempo, me ha concedido la oportunidad de convivir desde adentro muchos de los hechos y circunstancias que no se ven o se conocen desde la deslucida visión pública. Aquella óptica que el inefable Diego Lucero llamara “desde el tablón”.

Esto que yo considero un privilegio, me ha permitido compartir momentos inolvidables con Don Juan Manuel Fangio, con Ayrton Senna o con Emerson Fittipaldi y en la posta interminable de talentos, con Fernando Alonso, Scott Speed o Gabby Chaves. Conocí de cerca sus sueños, sus ilusiones, sus triunfos y sus fracasos y hasta alguna vez, me condenó lloroso y dolido  a llevar la manija del féretro de un amigo.

Todas estas circunstancias  fueron marcadas por el merecimiento más absoluto de ser contadas y sólo en algunos casos aflorando en artículos o editoriales. En otros, el recato, el respeto o la compresión, pudieron más y hoy yacen preciosamente guardadas en el arcón de los recuerdos imborrables con el mutismo como único testigo.

Aquellos que me conocen, saben que siempre guardé la forma de informar de alguna manera, pero jamás de cualquier manera, circunstancia de la que no me arrepiento y que me ha recompensado con algún prestigio o un grado de respeto en el mundo de la velocidad.

Sin embargo; hay sucesos enojosos, molestos; aquellos en los que uno debe abandonar el teclado y salir a respirar aire fresco para en alguna medida oxigenar lo que pecho adentro se torna tan incompresible como irritante. Y eso es lo que siento hoy con respecto al tema Guerrieri, una enorme irritación…

Porque he compartido con él tal vez demasiadas horas o por lo menos las suficientes para saber qué clase de persona y deportista es, porque conocí su comportamiento, su conducta, cuáles son sus valores y hasta pude descifrar en el tiempo, su más hondo y honesto sentimiento país. Sentimiento que no oculta y que estuvo siempre presente en su casco, en su uniforme y hasta en cada podio. Sentimiento que aflora inalterable en cada diálogo, en cada declaración,  en cada imagen y que hoy, lo debe estremecer en lo más profundo, como una ruptura de fidelidad o lealtad, más conocido como traición.

No voy a descubrir yo, que Argentina como institución – no como país – es un club malamente manejado por la Madama de la esquina (con mis disculpas a las de esa profesión) , donde la mezquindad, la impunidad y el desprestigio son elementos naturales y de uso cotidiano para sus gobernantes.

Tampoco me interesan los políticos de aquellas latitudes, no vivo allí. Pero si me importa el deporte y me duele el ser humano. Que de tanto dinero mal habido, de tanto robo descarado, de tanto enriquecimiento injustificado, no exista alguien con la mínima cuota de vergüenza capaz de producir un presupuesto para que un deportista de estos quilates represente y proponga algún tipo de alegrías para un país entero plagado de vicisitudes, me duele y me indigna. Y así lo digo, porque escribo lo que siento…

No comments:

Post a Comment