Sunday, October 23, 2011

MARCO SIMONCELLI

A la Hora Señalada...
por Juan Carlos Maimone

Ni siquiera se había completado el segundo giro cuando perdió el control de su moto en la curva 11 del difícil trazado de Sepang, una curva a la derecha de casi 90º. Los facilistas dicen que cometió el error de quedarse agarrado a la moto; yo prefiero obviar el comentario, porque al igual que los que hablan porque la provisión del aire es gratuita, no podría jamás llevar una moto a esa velocidad. Entonces con qué pergaminos opinan sobre la maniobra…?

Lo real, es que ambos se deslizaron acompañando lateralmente los neumáticos atravesando la pista. La mala fortuna le acompañó en la caída, ya que tanto el piloto como su moto se quedaron atravesados en mitad de aquella fatídica curva, en el medio del asfalto. Colin Edwards y Valentino Rossi, quienes rodaban tras el italiano, nada pudieron hacer para esquivarlo y se tropezaron con él.

Todo ocurrió en apenas un segundo. Mientras que el estadounidense Edwards sufría una fuerte caída, Simoncelli, sin casco por el tremendo impacto, quedaba inerte sobre el asfalto de Sepang.

Marco, de 24 años, falleció a las 16:56 hora local en el centro médico del circuito de Sepang por un paro cardíaco tras el terrible accidente cerrando otro fatídico domingo para el mundo de la velocidad.

 Automáticamente, los comisarios de la competencia sacaron la bandera roja y comenzó un tenso periodo de espera que se alargó unos 50 minutos hasta que finalmente, se confirmó el fallecimiento.

A poco más de un año del fallecimiento del japonés Shoya Tomizawa y a sólo unos días de la partida de Dan Wheldon, los amantes del  deporte motor vuelven a llorar a otro piloto.

Entonces, “Yo sé que ahora vendrán caras extrañas…” aquellos que permanentemente hacen honor a su barata profesión de “opinólogos” de ocasión, para levantar las desteñidas banderas de la crítica y convertirse – aunque sea por un momento – en eruditos de algo, para enhebrar alegremente juicios sobre un tema, que a muy pocos nos llevó tanto tiempo aprender.

Los que vivimos esta pasión desde adentro, los que transitamos permanentemente las calles de boxes y conocemos de cerca a los protagonistas, sabemos de los peligros que encierra esta profesión, conocemos el labio mordido con desesperación de esposas, novias, madres y hermanas, vemos permanentemente el rictus del nerviosismo y la preocupación de los equipos, de los amigos, pero también supimos desde siempre de la pasión tal vez hasta desmedida de los pilotos. Y esa experiencia, nos hace guardar silencio, ese silencio que venera sin remedio a los que parten y respeta al más alto nivel el sentimiento de los que quedan. Descansa en paz Marco…


Tuesday, October 18, 2011

Esteban GUERRIERI

Incuestionable...
por Juan Carlos Maimone

Llegó a Las Vegas, así, como es él, silencioso, sonriente, pero con una responsabilidad inapelable en sus espaldas: Sumar los puntos necesarios para estar allá arriba en el Sub-Campeonato de una categoría tan demandante como difícil…

Un segundo lugar entre más de veinte pilotos, no es negativo, sobre todo para un debutante en la clase, en los impredecibles óvalos, con autos tan similares que sólo la abnegación o la aptitud te hacen prevalecer. Sin embargo, la temporada pudo haber tenido el punto álgido, aquel del sabor de la derrota o del fracaso…

No fue así, ni es así. Analizando con la verticalidad que los años me deparan, hurgando en los más arbitrarios resultados o en las más frías estadísticas, Guerrieri impuso una marca, su propia marca, aquella que bosquejó desde el sacrificio o el tesón del novato, pero en todo caso, haciendo gala de la frialdad, el talento o la experiencia que la dura escuela europea le propuso.

 Dejó triunfos resonantes en los trazados más difíciles y clasificaciones para muchos muy difícil de olvidar. Como aquella de la primera fecha en St. Petersburg que despertó en el atónito público la pregunta del día: Quién es ese chico…?

A partir de allí, abandonó decididamente el anonimato que su humildad propuso, para convertirse en horas, en un referente de la categoría. Desde el trajinar permanente de los equipos, partía la pregunta: Qué tiempo está haciendo Guerrieri…? y pasó a ser el hombre a vencer…

De aquel  reducido número de connacionales del primer día, la carpa de Sam Schmidt comenzó a poblarse de otras gentes, de otras banderas, de otros idiomas; llegaron nuevos amigos, nuevos colegas, aparecieron los silenciosos transeúntes de siempre que se detenían a observarlo, a pedirle una foto o un autógrafo los mismos que no sabían de su existencia, hasta que se sentó detrás del volante y dejó para siempre su sello vital, inapelable.

Había llegado a Las Vegas, así, como es él, silencioso, sonriente, pero con una responsabilidad inapelable en sus espaldas: Sumar los puntos necesarios para estar allá arriba en el Sub-Campeonato de una categoría tan demandante como difícil… Y con otra muestra innegable de solidez, consistencia y talento, recorrió las 67 vueltas pactadas de la última puntuable, para subirse al segundo escalón del podio. Un podio medido, pensado, calculado y se puso el traje de Sub-Campeón que se había propuesto.


 Tal vez no fue el día ideal para el festejo; la tragedia había enlutado el circuito. Sin embargo, nada opaca el rutilante trabajo que produjo a lo largo de la temporada, una temporada que lo vio llegar como nadie y lo despidió como un maestro, un maestro del que todos sin excepción aprendimos.

Grande Esteban, con la naturalidad que sólo caracteriza a los grandes, abriste las puertas más anchas del automovilismo norteamericano…!

Monday, October 17, 2011

DAN WHELDON

Cuando un Amigo se Va…
por Juan Carlos Maimone

Como un verdadero autómata me siento frente al teclado, sin saber muy bien cómo empezar. Me invade la bronca,  la desazón, las ganas de apagar todo y fugarme de esta noche que preferiría no haber vivido. El dolor… Esa sensación física indescriptible, que surge desde lo más profundo me recorre el cuerpo acompañado por las caprichosas imágenes que reniegan del abandono…

De repente me doy cuenta que mañana será peor y pasado y más tarde, cuando realmente comencemos a vivir el vacío temible, aquel del que hablara el gran Alberto Cortez describiendo cuando un amigo se va…

El domingo había comenzado auspicioso; el podio de Guerrieri, un Sub-Campeonato peleado, merecido del chico de Buenos Aires que había llegado a Las Vegas acompañado de un reducidísimo grupo de amigos para alentarlo, de la alegría de su familia, de su novia, allá lejos, a muchas banderas de distancia pegados a la magia de la Internet para vivir la común alegría del lejano triunfo.

Más tarde comenzaría el show, como siempre, inmenso, impresionante, indescriptible como pocos y hasta me alegré de poder vivir esas instancias reservadas para pocos. Era el “Big Day” para Dan Clive Wheldon, aquel inglesito que hace unos años llegó a tierras norteamericanas, para con su talento, bonhomía y perseverancia, ganarse un sitial enorme en la categoría más rápida del automovilismo deportivo.

A los 33 años se había constituido en un ganador  incuestionable con el galardón de dos 500 Millas de Indianápolis en sus espaldas y decenas de triunfos en los trazados más difíciles del país.

 Sin embargo el recuerdo me lleva por los intrincados caminos de la memoria para recordar otras imágines de Dan; la del ídolo incuestionable en las pistas del karting rodeado de niños, hablando con ellos, compartiendo sus ilusiones, apoyándolos incondicionalmente desde lo moral a lo material. Intercediendo con dueños de equipos, con mecánicos o sponsors, daba todo para que esos adolescentes niños aún, comiencen a vivir sus sueños en el mundo de la velocidad. Aquella tarde de Homestead y la imagen de padre, con Sebastian en sus brazos hasta el momento de ponerse el casco, la imagen del esposo amantísimo, abrazado siempre a Susie, en todos y cada uno de los momento previos a subirse al auto y la alegría del ansiado retorno a la categoría abierto por otro grande en el nombre de Sam Schmidt.

Pienso en el dolor de Gabby Chaves, de Sebastian Ordoñez y en el de tantos jóvenes que su bondad inapelable había convertido en amigos entrañables. Pienso en Oliver y en Sebastián, que habían llegado al mundo para ser los hijos de un famoso y que el maniático destino los convierte en niños que sabrán de su padre por boca de otros, pienso en Susie, en ese largo e inmisericorde camino que habrá de afrontar sin consuelo ni olvidos y pienso en este vacío que provoca su partida y que duele pecho adentro, tan adentro que no me deja escribir.

 Sólo me queda agradecerle a la vida la oportunidad de haberte conocido Dan, no al deslumbrante piloto, ni al famoso; si no a aquel inglesito que en una tarde de Homestead le estreché por primera vez la mano, para saber que lo querría para siempre…


Saturday, October 15, 2011

Hyuday VELOSTER

La Revolución Coreana Continúa…
por Juan Carlos Maimone


No conforme con liderar las ventas de los subcompactos con el Accent, la casa coreana aparece ahora con una propuesta que causó la sorpresa de los especialistas que se dieron cita en su presentación oficial: El Veloster… Un vehículo revolucionario con literalmente tres puertas. Es decir; dos de un lado, del que se observa como un sedán y una sola del lado izquierdo, la del conductor.
 
 
Si bien es cierto que el auto tiene un diseño realmente llamativo, desde lo técnico, posee perfiles aerodinámicos de avanzada sobresaliendo la parte delantera por su agresividad, mientras que la posterior, es un típico “fast back” sustentado con un pequeño alerón en el borde de fuga de su techo, totalmente concebido en cristal, tendiente a aumentar el factor carga en esa zona y atinente a su estabilidad.

Fue dotado de un motor de cuatro cilindros y 16 válvulas, 1.6 litros de desplazamiento con doble árbol de levas a la cabeza (DOHC) que otorga cómodos 138 HPs. y 123 libras por pie de “torque” o par motor.

Producto de su avanzada aerodinámica y poco peso, el Veloster es ágil y se mueve con suma suavidad, tanto en su versión de transmisión manual, como la automática secuencial, proponiendo en ambos casos, el mejor consumo del segmento con 40 MPG.



Durante la prueba realizada por los impresionantes costas del Golfo de la Florida (más de 150 millas) pudimos comprobar que el millage apuntado por el fabricante es correcto, más allá de que hemos acelerado a buenas velocidades llevando un régimen superior al de las 3.5 RPM.


Otro de los detalles a destacar, es la excelente estabilidad ofrecida al alcanzar las 100 MPH (unos 160 KPH), donde el vehículo se afirma de manera sorprendente, cosa imposible de lograr por muchos de sus competidores.

Ausente de vibraciones en todo momento, su andar es suave y silencioso, producto de su muy buen coeficiente de penetración. Además dobla y frena perfectamente, incluyendo en situaciones límites.


En términos generales, un producto excelente y que sin dudas, se convierte en un líder absoluto en su línea...