por Juan Carlos Maimone
Cuando la temporada 2011 comience a rodar en la categoría mayor del automovilismo deportivo, lo hará con un nuevo monarca: Sebastian Vettel…
Y aquí, aparecerán los facilistas de siempre encaramados en la cima de las estadísticas, pero por sobre todo, copiando lo que dicen otros para aventurar las más diversas teorías respecto de quien hoy es, el más joven de la historia con el máximo galardón.
Sin embargo; poco o nada de lo que digan estará reñido con la realidad, porque el novel piloto, demostró desde sus primeros pasos en la sofisticada clase, argumentos suficientes como para acomodar los calificativos de hoy y de mañana.
Por otra parte; no se puede decir que es un piloto con suerte, muy por el contario. De esta coincidencia haber existido, podría haber sido un cómodo ganador de la temporada y recapitulando, perdió algunas carreras precisamente, por la falta de ese elemento indispensable en todos los órdenes de la vida.
Había llegado tercero en puntos al glamoroso trazado de Yas Marina y último en los vaticinios; no obstante, desde la clasificación sabatina, comenzó enhebrar a través de sus propios tiempos, el sueño que hoy guarda carácter de realidad. Y a la hora de enfrentar las presiones, no le tembló el pulso, por el contrario, abonó su aplomo, frialdad y talento, para quedarse con una final tan dramática como sin precedentes.
Restarle méritos a Fernando Alonso o Mark Webber, sería tan falso como absurdo, porque el español demostró a lo largo de la temporada una maestría casi inigualable, consiguiendo resultados que tuvieron mucho más que ver con su talento, que con la tecnología que le entregó la casa de Maranello. Llegó con el motor “cansado”, casi abatido y con ese antecedente en su contra, se quedó con un Sub-Campeonato enorme, a pesar de lo amargo de su sabor.Distinto fue lo de Webber, que en ningún momento contó con el favoritismo de su equipo, que desde un principio apostó por Vettel y apostó bien.
Párrafo aparte para un marchito Michael Schumacher, víctima de un comercializado retorno, que no hizo otra cosa que poner de manifiesto sus históricas falencias y que en un momento – con el mejor auto y sin rivales de consideración – habían pasado por desapercibidas. Aquí, llegó mal a la curva 1 y aceleró peor con los neumáticos todavía fríos, quedando de frente con los que venían detrás. Vitantonio Liuzzi, pagó las consecuencias…
Muy bueno lo de Sebastian Vettel que ganó un Campeonato con todos los merecimientos, pero además, comenzó a escribir su propia historia con mayúsculas…



No comments:
Post a Comment