El Lunes de Fernando
y de Ferrari...
por Juan Carlos Maimone
hasta la boca del hombre cuando algo no puede ser llevado a cabo, cuando algo tan cercano fracasa, cuando algo tan posible se esfuma. Sin dudas, debe haber sido el marco inevitable del lunes de Fernando Alonso y de Ferrari…
Cuando hubo de aparecer en público, cuando hubo de iniciar el diálogo cotidiano con la prensa, el tuteo con alabadores y ofensivos, con su público, que por esos vericuetos laudables de la misericordia, no fueron tantos habida cuenta de la distancia. Sin dudas, no debe haber sido fácil…
Sin embargo; muy adentro, donde la voz de la conciencia repica implacable y tenaz, donde el análisis pluralista refleja la inocultable verdad, el asturiano puede estar tranquilo. El balance general refleja y ratifica que desde el inobjetable rincón de la responsabilidad, ha dado más, mucho más de lo que ha recibido.
Pero las caras largas, el rictus de la amargura, la palidez manifiesta por la falta de sueño, no termina en la del piloto número uno de la casa de Maranello. Hay un contagio casi masivo, donde no faltan los gestos de preocupación, porque después de lo ocurrido y en el andén de los acontecimientos, se sabe que rodarán cabezas, que muchos tienen su posición deportiva o técnica en tela de juicio producto de la elección estratégica equivocada.
No hubo que reproducir imágenes para saber lo ocurrido en el trazado de Yas Marina; definitivamente Alonso no tuvo el auto ideal para ni siquiera pelearle la posición al Renault de Petrov, históricamente inferior al del “Cavalino Rampante”. Pero definitivamente, algo había ocurrido.
Se me ocurrió un motor cansado, sin potencia (algo que aún no descarto) pero que para un nombre como Ferrari es peligroso aceptar. Entonces aparece la teoría de los neumáticos (que dificultan la superación de otros autos en el tráfico) y que si bien puede ser admisible, resulta demasiado infantil o muy poco creíble, como para haberse originado en el “bench” de Ferrari.
También la sobre preocupación en Webber, pudo hacer que se olvidaran de Vettel. Error mayúsculo de aquellos que no consideraron el talento enorme del joven alemán que holgadamente demostró que es un definidor de carreras a la altura de los mejores.
Y creo que aquí reside el mayor error: Creer que Ferrari o Alonso perdieron el Campeonato, cuando la realidad indica que fue Vettel, avalado por el mejor equipo de de la actualidad.
Es inútil tratar de buscar culpables, asegura Fernando "Somos un equipo, ganamos y perdemos todos juntos. Un título que se escapa después de 19 carreras por cuatro puntos puede pasar en cualquier momento de la temporada, no sólo al final…" Aunque si de escuchar a los pilotos se trata, me quedo con la versión de Felipe Massa – desaparecido en acción a la hora de hacer el juego de equipo – pero que esbozó algo de innegable realidad: "Red Bull pudo haber sido campeón muchas carreras antes, aunque algunos problemas demoraron esa definición…".
De todas maneras y aún en una vaga pretensión de soslayar el apasionamiento que domina hoy a italianos y españoles, no entiendo a los exitistas, ni tolero a los derrotistas; sobre todo si pensamos en la delgada línea o el escaso margen que separa la victoria de la derrota y que esta dura ley del deporte requiere que haya un sólo ganador…




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