Tuesday, October 18, 2011

Esteban GUERRIERI

Incuestionable...
por Juan Carlos Maimone

Llegó a Las Vegas, así, como es él, silencioso, sonriente, pero con una responsabilidad inapelable en sus espaldas: Sumar los puntos necesarios para estar allá arriba en el Sub-Campeonato de una categoría tan demandante como difícil…

Un segundo lugar entre más de veinte pilotos, no es negativo, sobre todo para un debutante en la clase, en los impredecibles óvalos, con autos tan similares que sólo la abnegación o la aptitud te hacen prevalecer. Sin embargo, la temporada pudo haber tenido el punto álgido, aquel del sabor de la derrota o del fracaso…

No fue así, ni es así. Analizando con la verticalidad que los años me deparan, hurgando en los más arbitrarios resultados o en las más frías estadísticas, Guerrieri impuso una marca, su propia marca, aquella que bosquejó desde el sacrificio o el tesón del novato, pero en todo caso, haciendo gala de la frialdad, el talento o la experiencia que la dura escuela europea le propuso.

 Dejó triunfos resonantes en los trazados más difíciles y clasificaciones para muchos muy difícil de olvidar. Como aquella de la primera fecha en St. Petersburg que despertó en el atónito público la pregunta del día: Quién es ese chico…?

A partir de allí, abandonó decididamente el anonimato que su humildad propuso, para convertirse en horas, en un referente de la categoría. Desde el trajinar permanente de los equipos, partía la pregunta: Qué tiempo está haciendo Guerrieri…? y pasó a ser el hombre a vencer…

De aquel  reducido número de connacionales del primer día, la carpa de Sam Schmidt comenzó a poblarse de otras gentes, de otras banderas, de otros idiomas; llegaron nuevos amigos, nuevos colegas, aparecieron los silenciosos transeúntes de siempre que se detenían a observarlo, a pedirle una foto o un autógrafo los mismos que no sabían de su existencia, hasta que se sentó detrás del volante y dejó para siempre su sello vital, inapelable.

Había llegado a Las Vegas, así, como es él, silencioso, sonriente, pero con una responsabilidad inapelable en sus espaldas: Sumar los puntos necesarios para estar allá arriba en el Sub-Campeonato de una categoría tan demandante como difícil… Y con otra muestra innegable de solidez, consistencia y talento, recorrió las 67 vueltas pactadas de la última puntuable, para subirse al segundo escalón del podio. Un podio medido, pensado, calculado y se puso el traje de Sub-Campeón que se había propuesto.


 Tal vez no fue el día ideal para el festejo; la tragedia había enlutado el circuito. Sin embargo, nada opaca el rutilante trabajo que produjo a lo largo de la temporada, una temporada que lo vio llegar como nadie y lo despidió como un maestro, un maestro del que todos sin excepción aprendimos.

Grande Esteban, con la naturalidad que sólo caracteriza a los grandes, abriste las puertas más anchas del automovilismo norteamericano…!

1 comment:

  1. estoy logueada con el nic de mi hija,pero soy Valeria ,Juan Carlos y te felicito como siempre por tus impecables palabras.GRACIAS!!!!

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