LE HIZO HONOR
AL DIA INTERNACIONAL
DEL PILOTO...
por Juan Carlos Maimone
Frío,
calculador, irrefutablemente cerebral… Sin embargo; Fernando Alonso no pudo
contener las lágrimas mientras escuchaba el himno español en lo más alto del
podio valenciano. Un poco por aquello que los himnos emocionan; pero muy
adentro, allá en su intimidad, donde el raciocinio logra imponer la indecifrable
distancia con los sentimientos, Fernando sabía que había cumplido una tarea
sencillamente brillante, inapelable…
Sobre
todo hoy, que hemos comenzado a transitar por un tedioso camino tecnológico, donde
los neumáticos superan a los talentos, donde las estrategias prevalecen por
sobre la lógica y donde la lotería inaudita de elegir el compuesto más cercano
o las paradas terminan por producir resultados desconcertantes.
Allí, en
esa jungla impenetrable de aciertos y desaciertos de la categoría más
sofisticada del automovilismo, Fernando Alonso nos volvió a dar una verdadera cátedra de manejo, más allá de la paranoia que
suele engendrar el exitismo y muy por encima del cálculo normativo de los que
saben.
El hecho
de ver a Hamilton revoleando el volante por los aires o a Vettel henchido de
desazón, no supone la imagen sombría de los fracasos de Red Bull o
McLaren, si no que amplía aún más el panorama de lo propuesto por el asturiano
sobre un coche mucho menos confiable, ratificando las palabras de un bíblico de
la categoría como Emerson Fittipaldi: “Tiene la virtud de muy pocos, le saca al
auto lo que el auto no tiene…”
Aún
queda mucho camino por recorrer, es cierto; pero en la misma medida todo lo que
hay hoy en la categoría mayor del automovilismo, está allí. Podrá existir
alguna aparición fantasmal, algún resultado excepcional y la quimera aleatoria
de la suerte como factor inapelable en todos los órdenes vitales. Pero dentro
de esa “melange” de componentes que
hacen a este deporte, estará Fernando Alonso como referente ante la
planificación de todos y de todo, porque hoy por hoy, es el hombre a vencer…

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